- ¿Dónde se ubica este 'territorio' llamado Metro?
- El mapa y la división territorial del Metro
- La geografía y los números del Metro
¿Dónde se ubica este 'territorio' llamado Metro?
Mucha gente cree que un mapa es solo un dibujo, pero el del Metro de la CDMX es mucho más. No es un municipio con credencial de elector, claro, pero créanme, como geógrafo y chilango de corazón, les digo que funciona como un territorio con vida propia, con su ubicación, sus fronteras y un pulso que define la vida de millones. Este 'territorio' se desparrama por el corazón de la Zona Metropolitana del Valle de México. Desde que se inauguró aquel 4 de septiembre de 1969, no ha parado de crecer hasta convertirse en el segundo sistema más grande de Norteamérica. [2] Su huella abarca 11 de las 16 alcaldías de la capital y se mete hasta la cocina de 4 municipios del Estado de México, como Naucalpan y Ecatepec, demostrando que es un verdadero puente entre estados. [42, 31] Para cualquiera, sea turista o de aquí, echarle un ojo al mapa del metro es el primer paso para entender el rompecabezas de esta ciudad. Al buscarlo, no solo encuentras una guía, sino el plano de la mancha urbana.
Las 'fronteras' de este sistema no son líneas pintadas en el suelo, sino sus estaciones terminales. Al norte, tienes Indios Verdes (Línea 3) y Ciudad Azteca (Línea B), que son como las puertas de entrada para miles de mexiquenses que vienen a la capital a trabajar. [19] Al sur, las terminales Universidad (Línea 3) y Tláhuac (Línea 12) nos conectan con el México más residencial y académico. [2] Hacia el oriente, La Paz (Línea A) se adentra con ganas en el Estado de México, mientras que Pantitlán, ese monstruo donde chocan las Líneas 1, 5, 9 y A, es el gran nodo del este. [9] Y al poniente, terminales como Observatorio (Línea 1) o Cuatro Caminos (Línea 2), ya en Naucalpan, marcan el límite. [42] Entender estas 'fronteras' es clave cuando quieres planear un viaje de punta a punta de la ciudad usando el mapa.
La geografía sobre la que se asienta el Metro es, sin exagerar, una de las más complejas del mundo. Estamos en el Valle de México, a 2,240 metros de altura, sobre lo que fue el lago de Texcoco. [24, 25] Ese subsuelo blandito y arcilloso fue un dolor de cabeza para los ingenieros. [7] Cuando ves el mapa del metro, tan limpio y ordenado, no te imaginas la proeza que significa mantener 115 estaciones bajo tierra, 54 a nivel de calle y 26 elevadas. [2] Algunas, como las de la Línea 7, se entierran hasta 36 metros para evitar el terreno inestable. [19] ¿Saben por qué muchos trenes usan llantas de hule? Fue la solución ingeniosa a esa inestabilidad, para que el viaje fuera más suave. [2] Esta adaptación al terreno es una muestra del ingenio mexicano que hay detrás de ese plano que vemos todos los días.
La relación del Metro con la ciudad es total. Las estaciones ya no son solo paradas, son referencias que le dan nombre a colonias enteras. ¿Quién no ubica Zócalo/Tenochtitlan, Bellas Artes o Insurgentes? Son lugares que respiran historia, arte y vida. [2] Además, el Metro se teje con el Metrobús, el Cablebús y el Tren Suburbano, creando una red de movilidad impresionante. [12, 43] Esta conexión es vital y se ve claramente en los mapas oficiales. La gente se amontona a vivir cerca de las líneas del metro, lo que prueba cómo esta infraestructura ha moldeado la ciudad por más de cincuenta años. El sistema no solo mueve gente, estructura el espacio. Quien se toma el tiempo de analizar el mapa del metro, está en realidad leyendo la columna vertebral de la Ciudad de México. Y para el futuro, cualquier expansión tiene que seguir pensando en los retos de siempre: el hundimiento del suelo y los temblores, factores que nos recuerdan dónde estamos parados. [7, 41] La red sobrevivió al terremoto del 85, una prueba de su fortaleza, pero un recordatorio de que aquí, en esta ciudad, siempre hay que estar listos para lo que venga.
El mapa y la división territorial del Metro
Ahora, hablemos de cómo está organizado este 'país'. Su 'división territorial' es una chulada de organización que, aunque no sale en los libros de la SEP, estructura su enorme dominio de forma brillante. Se organiza en 12 líneas, 195 estaciones y 44 puntos de transbordo. [2] Cada línea, con su número o letra y su colorcito, es como un 'corredor' que cruza diferentes 'alcaldías' y conecta barrios de todo tipo. El diseño de esta estructura es lo que vemos al consultar el mapa del metro. Ese plano es un esquema de una realidad territorial complejísima. Las líneas se extienden como una telaraña desde el centro histórico hacia las periferias, buscando cubrir la mayor área posible. [30] Las primeras tres líneas formaron un triángulo que abraza el corazón de la ciudad; las que vinieron después crearon anillos y conexiones para no dejar a nadie fuera. [30]
La organización de este territorio tiene sus niveles. El primero es por líneas. La Línea 1, la rosa, es la arteria original que va de este a oeste. La 2, azul, corre del norponiente al sur, y la 3, la verde olivo, de norte a sur, siguiendo avenidas principales. [19] Otras como la 4 (cian), 6 (roja) y 7 (naranja) son rutas de conexión. Pero las líneas A (morada) y B (verde con gris) son vitales, son las que se avientan al Estado de México para servir a un mar de gente en municipios como La Paz, Neza y Ecatepec. [19] Cuando alguien quiere buscar en el mapa del metro cómo llegar al Edomex, estas son sus líneas. La 'población' de este territorio no vive ahí, pero vaya que lo habita. Con más de 3.2 millones de viajes diarios [43] y picos que superan los 4.5 millones, [10] el Metro es una de las 'ciudades' más densas del mundo en horas pico.
Las 'localidades' de este territorio son sus 195 estaciones, y son mucho más que paradas: son pequeños universos. Cada una tiene su propio ícono, una genialidad de diseño pensada para que la gente que no sabía leer pudiera ubicarse, y que hoy es un sello de identidad de la CDMX. El mapa del metro no solo te da nombres, te da símbolos. Las estaciones se dividen en terminales, de paso y de correspondencia. Y las 44 de correspondencia son como los 'palacios municipales' de esta red, los puntos neurálgicos donde la gente decide su camino. Pantitlán, Hidalgo, Bellas Artes, Pino Suárez o La Raza son ejemplos de estos centros de poder, donde se cruzan miles de personas cada minuto. Aprender a moverte en ellos es un arte que los chilangos dominamos, pero para un novato, ubicarte con el mapa del metro es indispensable para no terminar en el andén contrario.
La organización también se ve en cómo están construidas. Como les decía, hay estaciones subterráneas, superficiales y elevadas, cada una adaptada al terreno que pisa. [2] La Línea 4, por ejemplo, es casi toda un viaducto elevado que te regala unas vistas increíbles de la ciudad, mientras que la 7 es la más profunda. [19] Esta variedad le da otra capa de riqueza a la geografía del Metro. Y detrás de todo, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) es el 'gobierno' que se asegura de que este monstruo funcione. Ellos se encargan de mantener los 226.5 km de vías [43], los más de 390 trenes [2] y la seguridad de todos nosotros. Aunque no lo vemos cuando consultamos el mapa, sin ellos, este territorio no existiría. Las estadísticas de uso que publican son como un censo que nos dice qué líneas son las más concurridas y cuáles no tanto, como la Línea 5 en su momento. [9] Esta información es oro para planear el futuro y entender cómo nos movemos, algo que cualquiera puede empezar a descifrar al ver el mapa del metro y notar dónde se juntan las líneas.
La geografía y los números del Metro
Aquí es donde la cosa se pone buena. Como geógrafo, la geografía del Metro me parece una historia épica de lucha contra la naturaleza. La red está construida sobre un antiguo lago, lo que significa que el suelo es como un flan gigante. [24, 25] Son capas de arcilla blanda que hacen que toda la ciudad se hunda poco a poco. [41] Este detallito ha definido todo el diseño. Los ingenieros tuvieron que inventar cimentaciones profundas y estructuras flexibles para que los túneles no se rompieran con los movimientos del suelo. Cuando miras el mapa del metro, ves líneas rectas y fijas, pero la realidad es que es una estructura viva que se adapta al subsuelo. Además, estamos en una zona de temblores. [38] Por eso, la red se diseñó para aguantar sismos fuertes. El hecho de que siguiera de pie después del terremoto del 85 es la mejor prueba de su buena ingeniería, aunque ha necesitado sus manitas de gato y reforzamientos. [2] El reto siempre será el mismo: crecer sobre un terreno que se hunde y tiembla.
Y si hablamos de 'hidrografía', aunque no veas ríos, el Metro vive una relación de amor-odio con el agua. Su existencia depende de la que está bajo tierra. Para construir los túneles, tuvieron que sacar agua a montones con sistemas de bombeo. Hoy, el sistema de drenaje profundo de la ciudad es como el hermano mayor que cuida al Metro. [41] Aún así, en época de lluvias, ¿quién no ha visto una cascada improvisada en las escaleras de alguna estación? Es la batalla eterna contra el agua subterránea. A veces, uno tiene que consultar el mapa del metro no solo para la ruta, sino para ver si no hay alguna estación cerrada por inundación. El plano no te muestra la red de tuberías que lo protege, pero su vida depende de ella.
Las cifras del Metro son para quitarse el sombrero y nos dan una idea de su tamaño. En 2023, movió a 1,155 millones de pasajeros. [2] Tan solo en noviembre de 2024, transportó a 103.4 millones de personas, más que cualquier otro transporte del país. [4] Son 226.5 km de red y 195 estaciones al servicio de la megalópolis. [2] La cantidad de gente por metro cuadrado es de las más altas del mundo. [10] Estos números lo convierten en un gigante demográfico. Al observar el mapa del metro, puedes adivinar dónde vive y trabaja la gente; donde se cruzan más líneas, hay más movimiento. El mapa se convierte en un mapa social de la ciudad. Si de verdad quieren clavarle el diente a la geografía de nuestro país, les recomiendo darse una vuelta por el portal del INEGI (https://www.inegi.org.mx/temas/geografia/), ahí hay información de primera. [20, 21]
En resumen, analizar el Metro desde la geografía nos muestra que es más que un tren. Es un territorio con una ubicación que cruza fronteras políticas, una división interna compleja y una relación íntima con la geología, el agua y la gente del Valle de México. Nació como una solución al crecimiento brutal de la ciudad en los 60. [7] Desde su inauguración en 1969, cada nueva línea ha sido una muestra de la capacidad de la ingeniería mexicana para domar un entorno desafiante. [3] Para millones de chilangos, buscar el mapa del metro es un ritual diario, la llave para moverse en esta jungla de asfalto. Pero para el que sabe mirar, el mapa del metro es un documento que cuenta la historia de cómo una ciudad construyó la columna vertebral de su vida diaria. Y los planes a futuro, como las líneas 10 y 11, seguirán enfrentando los mismos retos, buscando conectar mejor a una ciudad que nunca, nunca deja de crecer. [30]